lunes, 16 de junio de 2014

El Mito del Amor y el Alma: CUPIDO Y PSIQUÉ


En algún reino de Grecia, había un rey, padre de tres hermosas hijas. La más joven, Psiqué, era mucho más hermosa que sus dos hermanas y al lado de ellas parecía una diosa entre simples mortales. La fama de su hermosura se extendió por toda la tierra y de todas partes los hombres se ponían en camino para admirarla con rendida adoración y prestarle pleitesía, como si de una inmortal se tratara. Se llegó a decir incluso que la misma Venus no podía rivalizar con ella. Y cuantos más y más se presentaban ante ella, menos se acordaban de Venus. Los templos de la diosa estaban abandonados, sus altares cubiertos de frías cenizas y las ciudades consagradas a la diosa se convertían en ruinas. Todos los honores reservados hasta entonces se le tributaban a una simple muchacha, destinada a morir en día no lejano.
La diosa no podía aceptar semejante situación, y como siempre que se encontraba en apuros, requirió ayuda de su hijo, que unos llaman Cupido y otros Amor, y contra cuyas flechas no existe protección en el cielo ni en la tierra. Le contó sus cuitas, y, como siempre, se prestó a obedecer sus órdenes. "Usa tu poder - le dijo ella - y haz que esta pequeña desvergonzada se enamore locamente de la más vil y despreciable criatura que haya en el mundo". Él lo habría hecho ciertamente si Venus, olvidando en el furor de sus celos que aquella belleza podría ilusionar al mismo dios del Amor, no le hubiera mostrado antes a Psiqué. Cuando la hubo visto, el mismo Cupido se sintió con el corazón traspasado por una de sus flechas. Nada dijo a su madre; la verdad es que no tenía fuerzas para proferir una sola palabra y Venus se marchó convencida de que la suerte de Psiqué estaba echada.
Las cosas, sin embargo, ocurrieron de distinta manera a como ella creía. Psiqué no pensó nunca enamorarse de un malvado; en efecto, no se enamoró de nadie y, más extraño todavía, nadie se enamoró de ella. Los hombres seguían satisfechos en su contemplación, admirándola, adorándola, después pasaban de largo y desposaban a otra. Sus dos hermanas, aun siendo infinitamente menos seductoras, habían celebrado dos espléndidas bodas, cada una con un rey. Psiqué, la más hermosa, triste y solitaria, admirada siempre, pero jamás amada. Le parecía que ningún hombre la querría por esposa y ello causaba gran inquietud a sus progenitores. Su padre intentó hallar a través del oráculo de Delfos un buen marido para Psiqué. El dios consintió en responder, pero su profecía fue terrible. Apolo decretó que Psiqué, vestida con negros crespones, debía ser llevada a la cumbre de una colina y permanecer allí sola; el marido que le sería destinado, una serpiente alada, terrible y más poderosa que los mismos dioses, llegaría hasta ella y la haría su esposa...
No se puede imaginar el desespero que se apoderó de aquellos a quienes el padre de Psiqué contó tan triste noticia. Se preparó a la joven como para sus funerales, y con más lamentos que si se tratara de conducirla a la tumba la llevaron a la colina. Solo Psiqué permanecía animosa y decidida. “Más que llorar por mí -les dijo- debéis hacerlo por esta belleza que me ha granjeado la envidia del cielo. Marchad ahora, y sabed que deseo que pronto llegue el final". Desesperados partieron todos, abandonando a su destino a la radiante y desventurada muchacha y se encerraron en su palacio para llorar por ella el resto de sus días.

Sobre la colina, y en medio de la oscuridad, Psiqué permaneció sentada a la espera. Mientras temblaba y lloraba, en la calmada noche llegó hasta ella una ligera brisa, el dulce viento de Céfiro, el más suave de los vientos. Sintió que se elevaba. Se deslizó de pies por el aire sobre la colina rocosa hasta una pradera mullida como un lecho y perfumada por las flores. El hizo lo posible para que olvidara sus penas y la durmió. Despertó después a orillas de un claro arroyo a cuya vera se elevaba un castillo imponente y magnífico. Parecía destinado a un dios, con sus columnas de oro, muros de plata y suelos incrustados de piedras preciosas. Reinaba un silencio absoluto. Su interior parecía desierto y Psiqué se acercó cautelosa y atemorizada a la vista de tanto esplendor. Permaneció recelosa en el umbral cuando percibió unos ruidos; no veía a nadie, pero oía las palabras con claridad: "La casa es para tí -le decían-. Entra sin miedo y báñate, refréscate; en seguida se pondrá en tu honor la mesa del banquete".
Nunca había tomado un baño tan delicioso ni probado platos tan agradables. Mientras comía, escuchó a su alrededor una dulce música, como un arpa que acompañaba a un numeroso coro. La oía pero tampoco la veía. Todo el día estuvo sola, acompañada únicamente por las voces que escuchaba. Pero sin podérselo explicar presentía que su marido vendría al caer la noche. Y así fue. Cuando le sintió cerca de sí y escuchó su voz que murmuraba dulcemente a su oído, desaparecieron sus temores. Sin verle siquiera, estaba cierta que no era un monstruo ni tenia forma espantosa sino que era el amante esposo que tanto tiempo había deseado.
Aunque esta presencia mediatizada no podía satisfacerla plenamente, sin embargo se encontraba feliz y el tiempo transcurría rápido para ella. Pero una noche, su querido e invisible esposo le habló muy seriamente y le advirtió que un gran peligro le amenazaba bajo la forma de sus dos hermanas. "Vuelven a la colina de dónde has desaparecido para llorar por ti -le dijo-. Pero no es conveniente que te descubran. Si lo hacen me causarás una pena inmensa y te destruirás a ti misma". Prometió no dejarse ver y pasó todo el día siguiente llorando, pensando en sus hermanas y en la prohibición que tenía de no consolarlas. Pero lloró todavía más cuando volvió su marido y ni siquiera las caricias que él le prodigó pudieron secar sus lágrimas. Al fin, con gran disgusto, él cedió: "Haz lo que quieras -dijo- pero, te lo repito, estás buscando tu ruina, tu propia destrucción". Después, solemnemente, le explicó que no se dejara persuadir por nadie para que intentara verle, pues quedaría separada de él para siempre. Psiqué obedeció entre protestas, pues prefería morir cien veces que vivir sin el. "Pero otórgame la alegría de ver a mis hermanas" le suplicó ella. Tristemente, él se lo concedió.


Al día siguiente, llevadas por Céfiro, las dos hermanas descendieron de la montaña. Alegre, con el corazón palpitante de emoción, Psiqué las esperaba; su alegría era muy grande. Transcurrió largo rato antes de que las tres lograran hablarse; su alegría era muy grande y solo pudieron expresarse en suspiros. Por fin entraron en el palacio y las dos hermanas mayores revolvieron todos los magníficos tesoros. En un opulento festín escucharon maravillosa música. Y la envidia, la amarga envida y una curiosidad devoradora se apoderó de ellas. ¿Quién era el dueño de tal magnificencia? ¿Quién era el esposo de su hermana? Querían saberlo pero Psiqué, que mantenía su palabra, solo les dijo que su marido era un hombre joven que estaba participando en una cacería. Después, les llenó las manos de oro y joyas y pidió a Céfiro que las devolviera a la colina. Dejaron a Psiqué, pero el fuego de los celos quemaba sus corazones. Comparadas con Psiqué, las riquezas propias y su felicidad les parecían nada, y su envidiosa cólera creció tanto en ellas que llegaron a tramar juntas la perdición de su hermana.
Aquella noche, el esposo de Psiqué le advirtió una vez más que no volviera a ver a sus hermanas. Pero ella replicó que no podía dejar de verlas. ¿Tenía que prohibirle ver a sus hermanas a quienes tanto amaba? El cedió de nuevo y en seguida las dos ruines hermanas llegaron. Traían planes muy concretos. Las palabras vacilantes de su hermana y sus contradictorias respuestas, cuando le pidieron que describiera a su marido, avivaron su curiosidad. Estaban convencidas de que, no solo Psiqué no lo había visto todavía, sino que incluso ignoraba su identidad. No le expusieron sus sospechas, pero le reprocharon por disimular tan triste situación a sus hermanas. Ellas lo habían comprendido, le dijeron, y estaban seguras de que su marido no era un hombre, sino más bien la horrenda serpiente profetizada por el oráculo de Apolo. El de momento se mostraba dulce, pero llegaría una noche en que se arrojaría sobre ella para devorarla.
Psiqué, consternada, sentía que el terror invadía su corazón e iba matando poco a poco su amor. Muchas veces se preguntaba por qué él no le permitía verle, y sospechaba que debía tener para ello alguna poderosa razón, ¿Qué sabia de él en realidad? Si no era tan horrible, ¿por qué tenía la crueldad de ocultarse a su vista? Triste, temblorosa y balbuceante, dio a entender a sus hermanas que no podía negar lo que le decían, pues hasta aquel momento su marido no la había poseído sino en la más profunda oscuridad. "Debe ocultar algo horrible para que tema tanto la luz del día" dijo ella sollozando, y les pidió consejo.
Ellas lo tenían ya todo previsto, pues lo prepararon con antelación. Psiqué debía ocultar un cuchillo bien afilado y una lámpara al lado de su lecho. Cuando su marido estuviera profundamente dormido, ella se levantaría, encendería la lámpara y empuñando el cuchillo, lo clavaria en la figura horrible que la luz le descubriera.
La dejaron abrumada por la duda y fuera de sí, sin saber qué partido tomar. Ella le amaba y él era su amante esposo... Durante todo el día sus pensamientos luchaban dentro de ella. Cuando llegó la noche, había abandonado la lucha. Estaba decidida a matarlo...
Cuando él se durmió apaciblemente, ella se revistió de valor y encendió la lámpara. Caminando sobre las puntas de los pies se acercó al lecho y, elevando la luz, contempló lo que tenía ante sus ojos. ¡Oh, su corazón sintió un profundo alivio y el más sublimado éxtasis! La luz no le hizo ver un monstruo, sino la más bella de las criaturas. Invadida por la vergüenza de su locura y por su poca confianza, Psiqué se hincó de rodillas y si el cuchillo no hubiera caído de sus manos temblorosas lo habría clavado en el propio pecho. Pero mientras se hallaba reclinada sobre él, contemplando tan gran belleza, una gota de aceite cayó de la lámpara en la espalda de aquel bello joven. Se despertó sobresaltado, vio la luz y comprendió la desconfianza de Psiqué, y sin pronunciar palabra se marchó.


Psique corrió tras él. No podía verle, pero oía su voz que le hablaba. Le dio a conocer su nombre y con tristeza le dijo adiós: "El Amor no puede vivir sin confianza" y con esas últimas palabras la abandonó. "El dios del amor" pensó ella "era mi esposo, y yo, miserable, no tuve fe en su palabra. ¿Se ha marchado para siempre? De todas maneras -pensó ella llena de coraje- puedo pasar el resto de mi vida buscándolo. Si él no quiere ya amarme, yo sabré demostrarle mi amor". Y se puso en camino sin rumbo fijo; solo sabía una cosa: que jamás renunciaría a volverle a encontrar.
Entretanto, él fue a reunirse con su madre para pedirle que curara su herida, pero cuando Venus supo su historia y comprendió lo que Psiqué había pretendido, llena de cólera le dejó solo con su tristeza. Marchó en busca de la muchacha por cuya causa había sentido celos mortales. Venus estaba decidida a demostrar a Psiqué lo que cuesta escapar de la ira de una diosa.
La pobre Psiqué, en su desolado vagabundear, intentaba reconciliarse con los dioses. Les dirigía continuas y ardientes suplicas, pero ninguno de ellos quería granjearse la enemistad de Venus. Psiqué comprendió al fin que los dioses no le ofrecían esperanza alguna y tomó una rápida decisión. Se dirigiría a Venus, se ofrecería a servirla e intentaría apaciguar su cólera. "Y quién sabe -se dijo- quién sabe si él no estará en casa de su madre". Y se puso en camino para encontrar a la diosa, quien a su vez andaba buscándola.
Cuando las dos se encontraron, Venus se echó a reír y le dijo con desprecio si buscaba un marido, el que había tenido y que rehusaba verla después que escapó de la muerte a causa de las quemaduras que ella le causara. "Pero en verdad -dijo la diosa- eres tan descarada y te preocupas tan poco de tu aspecto que jamás encontraras un enamorado. Para darte pruebas de mi buena voluntad voy a enseñarte cómo hacerlo". Pidió gran cantidad de semillas de las más pequeñas, trigo, amapolas, mijo y otras, y las mezcló en un solo montón. "Por tu propio interés, procura que todas estén separadas para esta tarde" dijo la diosa. Y tras estas palabras se fue.
Psique quedo sola y, sentada, contempló el montón de semillas. No cabía en su cabeza la crueldad de esta orden que la desorientaba. Además, le parecía inútil ponerse a realizar un trabajo de tan difícil ejecución. Pero ella, que jamás despertó compasión de nadie en el mundo de los mortales ni de los inmortales, en esta penosa situación suscitó la piedad de las más pequeñas de las criaturas, las hormigas. "Venid, compadeceos de esta pobre criatura, ayudémosla pronto" se decían unas a otras. Todas respondieron a este llamamiento; vinieron en masa y trabajaron afanosamente separando y amontonando, y lo que fue un montón informe se convirtió en una serie de montoncillos bien ordenados, compuestos cada uno por una variedad de semilla. Así lo encontró Venus a su regreso, y al verlo se puso furiosa. "Aun no has terminado tu trabajo", le dijo. Dio un mendrugo de pan a Psiqué y le ordenó dormir en el suelo, mientras ella se tendía en su lecho blando y perfumado.

Si la podía obligar por largo tiempo a un trabajo duro y penoso, e incluso hacerle pasar hambre, la belleza odiosa de esta muchacha no lo podría resistir. Entretanto, impediría que su hijo abandonara la habitación donde todavía se encontraba, sufriendo a causa de su herida. Venus se sentía satisfecha por el cariz que tomaban los acontecimientos
A la mañana siguiente se le ocurrió un nuevo trabajo para Psiqué, una faena peligrosa. "Abajo, en la orilla del río, donde crecen unos espesos zarzales, se encuentran corderos que tienen el vellocino de oro. Ve y tráeme un poco de su brillante lana". Cuando la joven, extenuada, llegó junto a la corriente de agua, intentó lanzarse en ella y terminar así sus penas. Pero al inclinarse oyó una débil voz que parecía salir del suelo. Bajó los ojos y notó que la voz provenía del rosal. Le decían que no debía ahogarse, pues las cosas no se le presentaban mal. Los corderos estaban muy nerviosos y alborotados, pero si Psiqué esperaba un momento en que por la tarde salían de sus rediles para descansar y abrevar a la orilla del riachuelo, solo tendría que entrar en los corrales y recoger los copos de lana enganchados en las zarzas.
Así habló el dulce y gentil rosal, y Psiqué siguiendo su consejo recogió gran cantidad de hilos de oro para su cruel dueña. Venus la recibió con helada sonrisa. "Alguien te ha ayudado -le increpó bruscamente- tu sola no lo habrías podido realizar. Te voy a dar otra ocasión de probar que tienes el corazón tan decidido como aparentas. ¿Ves aquella agua tan negra que desciende de la colina? Es el nacimiento del río terrible y aborrecido, el Estrige. Llena este frasco". Era la prueba más dura que le habían impuesto. Psiqué se dio cuenta al llegar a la cascada. Las rocas que la rodeaban eran escarpadas y deslizantes; el agua se precipitaba por lugares tan abruptos que solo una criatura alada podía aproximarse. Y efectivamente, un águila la ayudó. Planeaba con sus enormes alas por los alrededores cuando vio a Psiqué y se compadeció de ella. Con su pico le arrebató el frasco de sus manos, lo llenó de agua negra y se lo devolvió.
Pero Venus se dio cuenta. Todo lo que ocurría la incitaba a pruebas más difíciles. Dio una caja a Psiqué con la consigna de llevarla al hades y rogar a Proserpina, reina del mundo subterráneo, que metiera en ella un poco de su belleza. Psiqué debía insistir sin desmayos y hacer comprender a Proserpina que Venus padecía necesidad urgente, pues estaba ajada y agotada de atender a su hijo enfermo. Obediente como siempre, Psiqué se fue a buscar el camino que conducía al Hades. Cuando pasaba ante una torre, ésta se ofreció a guiarla y le señaló el rumbo que la llevaría al palacio de Proserpina: debía pasar primero por un gran agujero que había en tierra y después por el río de la muerte donde debía entregar una moneda al barquero Caronte para que la transportara a la otra orilla. Allí el camino descendía recto al palacio. Cancerbero, el perro de tres cabezas, guardaba las puertas, pero si ella le ofrecía un dulce se amansaría y le permitiría entrar.
Todo ocurrió como la torre anunció. Proserpina no deseaba más que servir a Venus; Psiqué, muy animada, tomó la caja y volvió más rápida que había ido.
Llevada por la curiosidad, y más todavía por su vanidad, quiso ver el encanto que la caja contenía y, a poder ser, usar un poco en ella misma. Al igual que Venus, sabía que su belleza estaba resentida por los sufrimientos y no le abandonaba un instante la idea de recobrar a Cupido. ¡Ojalá otra vez pudiera volverse más bella para él! Incapaz de resistir la tentación, abrió la caja y con gran desencanto no encontró nada; estaba vacía. Entonces un decaimiento mortal se apoderó de ella y cayó en un profundo sueño.

En este crítico momento intervino el dios del Amor. La herida de Cupido ya había curado y deseaba ardientemente encontrar de nuevo a Psiqué. Es difícil contener el amor. Venus había cerrado las puertas, pero quedaban las ventanas. Nada más fácil para Cupido que escapar por una de ellas y buscar a su esposa. En un momento arrancó el sueño de los ojos de Psiqué y lo encerró en la caja. Después despertó a su mujer con un beso. La riñó un poco por su curiosidad, le dijo que llevara a su madre la caja de Proserpina y le aseguró que todo en adelante tendría un feliz desenlace.

Mientras Psiqué se apresuraba a obedecer, el dios del Amor se marchó al Olimpo. Quería asegurarse de que Venus no le pondría más dificultades y planteó el caso ante Júpiter. El padre de los dioses y de los hombres consintió enseguida en todo lo que Cupido le pedía. Convocó a los dioses y les anunció (a Venus y a los demás) que Cupido y Psiqué estaban oficialmente casados y propuso conceder la inmortalidad a la esposa. Mercurio elevó a Psiqué hasta el cielo y la depositó en el palacio de los dioses. El mismo Júpiter le hizo gustar la ambrosía que le otorgaba la inmortalidad. Esto, naturalmente, cambiaba la situación. Venus no podía ya censurar a la diosa que había llegado a ser su bella nuera. Se imponía una alianza y así pensó que Psiqué, viviendo en el cielo con su marido, le faltaría tiempo para bajar a la tierra, acaparar la atención de los hombres e inmiscuirse en su culto.

Todo terminó felizmente. El Amor y el Alma (que es lo que significa Psiqué en griego) se buscaron y tras duras pruebas se encontraron. Y esta unión no debía romperse jamás.

Fuente: http://www.kelpienet.net/rea/temas.php?ng=9

lunes, 10 de marzo de 2014

Quetzal (Pharomacrus mocinno)

Ave trepadora, propia de la América tropical, que mide unos 25 cm desde lo alto de la cabeza hasta la rabadilla, 54 de envergadura y 60 en las cobijas de la cola; de plumaje suave, color verde tornasolado y muy brillante en las partes superiores del cuerpo y rojo en el pecho y abdomen, cabeza gruesa, con un moño sedoso y verde, mucho más desarrollado en el macho que en la hembra, y pies y pico amarillentos.

Clasificación científica
Los quetzales componen el género Pharomachrus, perteneciente a la familia Trogónidos, orden Trogoniformes. El nombre científico del quetzal es Pharomachrus mocinno y el de la viuda de montaña es Pharomachrus pavoninus.

Principales características
Es identificable por el penacho de plumas deshilachadas que corona su cabeza, además del extraordinario desarrollo que alcanzan las coberteras (plumas que cubren la base de la cola).

Hábitat
Dispersa en los bosques montañosos de México y de América Central, hasta Costa Rica, esta ave vive en zonas situadas a unos dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar. Se la encuentra en lugares húmedos, principalmente en bosques montañosos altos, donde suele posarse en las ramas poco elevadas, en las que permanece por largo tiempo casi inmóvil, y volviendo de vez en cuando la cabeza ya a la derecha ya a la izquierda.

Descripción
Prácticamente ningún ave americana puede competir con la que nos ocupa en belleza de plumaje y en elegancia de movimientos. Su cuerpo es del tamaño de una gallina; unos 40 cm de largo. Las plumas del macho son verdes y rojas, pero pueden verse azules o doradas de acuerdo a la incidencia de la luz solar. Tiene una larga cola que puede llegar a medir dos veces el tamaño de su cuerpo. Durante el vuelo, rápido y rectilíneo, el bello adorno formado por las coberteras ondula en el aire. La hembra, en cambio, es de colores menos vistosos (gris y verde) y no presenta largas plumas.

No es fácil ver a un quetzal, ya que por lo general es silencioso y su plumaje se confunde con las hojas húmedas de las plantas de la naturaleza circundante.

EL QUETZAL COMO AVE NACIONAL DE GUATEMALA
Según la leyenda el ave nacional se paró sobre el pecho de Tecun Umán cuando este murió y desde ahí el Quetzal tiene el pecho rojo.

En las civilizaciones precolombinas de Mesoamérica, era considerado un ave divino asociado a Quetzalcoatl, la deidad "serpiente emplumada".
Los antiguos mexicas y mayas vieron el quetzal como el "dios del aire" y como un símbolo de la bondad y la luz, y sus plumas de cola verde iridiscentes fueron venerados como símbolos para el crecimiento de las plantas en la primavera. Los gobernantes de Mesoamérica y algunos otros rangos de la nobleza, llevaban tocados de plumas del quetzal como símbolo de su relación con Quetzalcóatl. Como era un crimen de matar a un quetzal, el ave fue únicamente capturada para sacarle algunas plumas y luego puestas en libertad. En varios idiomas mesoamericanos, el término para quetzal también tiene el significado de "sagrado", "precioso" o "erigido".

El quetzal no puede vivir en cautividad; su plumaje empieza a perder brillo y a los pocos días muere. Sin embargo experimentos recientes, han demostrado que recreando su ambiente natural (geografía, temperatura, humedad, alimento, etc.), puede vivir y llegar incluso a reproducirse en cautiverio. Esto como forma de preservar la especie ante el peligro de extinción al cual está sometido el quetzal.
Los antiguos mayas y los aztecas sentían gran respeto hacia esta ave, a las que veneraban como una divinidad. Arrancaban las plumas del macho para emplearlas durante los ritos religiosos y para hacer con ellas objetos de adorno destinados a los reyes. La captura o caza de quetzales se consideraba una gran ofensa, y castigaban con la muerte a quien matara al "ave de rico plumaje". En la actualidad, el quetzal es considerado enGuatemala como el símbolo de la independencia, en calidad de lo cual se le ve representado en los sellos de correo y en la moneda guatemalteca que lleva su nombre. 
El quetzal constituye la especie tipo del grupo Pharomacrus, y se le dio la denominación científica de Pharomacrus mocinno en recuerdo del eximio naturalista mexicano José Mariano Mociño.

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viernes, 28 de febrero de 2014

Breve reseña Histórica del Himno Nacional de Venezuela

El Himno Nacional surgió como un canto emocional en un momento de inspiración patriótica en los mismos albores de la Independencia. Consta, en efecto, que apenas se dio el golpe de estado del 19 de abril de 1810, poseídos los venezolanos de un encendido fervor revolucionario, una de las primeras tareas fue la composición de una canción patriótica que pudieran entonar, en concordancia con el momento de exaltación que vivían. Entusiasmados por el éxito de la primera canción patriótica ("Caraqueños, otra época empieza"), con letra de Andrés Bello y música de Cayetano Carreño, sugirieron la proposición de que la Sociedad lanzara también una canción que estimulara el ánimo de los indecisos. Fue así como uno de los miembros de la Sociedad Patriótica, el médico y poeta Vicente Salias, improvisó allí mismo las primeras estrofas del Himno Nacional: Gloria al Bravo Pueblo.

Grande fue el prestigio de esta canción patriótica, de cuyo impacto en los españoles se hace eco el Intendente del Ejército y Real Hacienda, quien informa al Supremo Ministerio de Hacienda -por documento fechado en Cádiz el 4 de julio de 1810-, lo siguiente: "pero lo más escandaloso fue que en las canciones alegóricas que compusieron e imprimieron de su independencia, convidaban a toda la América Española para hacer causa común, y que tomasen a los Caraqueños por modelo para dirigir revoluciones". (Documento en el Archivo General de Indias, España). Dichos conceptos constituyen una atinada interpretación del sentido de la tercera estrofa del Gloria al Bravo Pueblo:
«Unida con lazos que el cielo formó, la América toda existe en Nación, y si el despotismo levanta la voz seguid el ejemplo que Caracas dio».
Era ya por entonces el Gloria al Bravo Pueblo un gran canto patriótico. Su letra y música constituían fuente de honda evocación. Durante el transcurrir de la contienda emancipadora las demás canciones patrióticas fueron perdiendo vigencia y poco a poco quedaron durmiendo en el recuerdo. Sólo ésta, con su síntesis de historia y visión del futuro, persistió.
«¡Abajo cadenas! Gritaba el señor, Y el pobre en su choza Libertad pidió».
Era el Señor allí aludido, el rico, el emparentado o descendiente de condes y marqueses, el mantuano de vida regalada y vastas posesiones. Tanto ellos como el pobre ansiaban y pedían libertad. Abajo las cadenas de las extorsionadoras injusticias y privilegios. Era el pueblo todo, con su multitud de ricos y su muchedumbre de esclavizados pobres. Todos clamaban por la entonces inexistente libertad, a cuyo nombre sacrosanto se estremecían de terror los tiranos y los déspotas:
«A este santo nombre tembló de pavor el vil egoísmo que otra vez triunfó».
El egoísmo, la ambición de unos cuantos y poderosos representantes de la Monarquía; la explotación de la tierra y de sus hombres a lo largo de más de trescientos años de extorsión y coloniaje, la trata de negros, las distinciones de castas y todo un mundo de injusticias. Ante la libertad conquistada desaparecerían las opresoras cadenas.
Expresa la canción: «Y desde el Empíreo, el Supremo Autor un sublime aliento al pueblo infundió». Aquí, la admirable visión futurista de Vicente Salias anticipó que, en aquel ejército de héroes que más tarde comandaría Simón Bolívar y que realizaría inauditas proezas, latía una inspiración sublime y vibraba el fuego de la Libertad, supremo don del Creador.
La frase que en el coro dice: «Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzó» rinde homenaje y evoca a Caracas, la ciudad bajo cuyo cielo se fraguó y culminó el movimiento revolucionario que inició el fin de la dominación extranjera, a la vez que glorifica a su gente.
En la Guerra de la Independencia, la voz del Gloria al Bravo Pueblo fue antorcha de patriotismo, entusiasmo y heroísmo, de estímulo en los días aciagos y clarín de gloria en Carabobo, Junín y Ayacucho. Ya afianzada la vida republicana, se la denominó "Canción Nacional", demostrándose así la aspiración del pueblo por tenerla como símbolo de la patria, pues ninguno de los otros cantos podría ser tan apropiado como éste, que había vivido toda la epopeya de la gesta independentista.
Este glorioso canto épico, que repercutió en Caracas desde que fue interpretado por primera vez, era cantado jubilosamente por el pueblo en las calles. Era el canto marcial en los combates que se libraron por la emancipación de Venezuela y otras hermanas repúblicas de América, quedando definitivamente los compases de su nota sublime y triunfal, desde aquellos días gloriosos, como Himno Nacional y las orquestas se encargaban de difundirlo por las principales poblaciones de Venezuela, bajo la denominación de Canción de Caracas o Marsellesa venezolana.

El Presidente Guzmán Blanco le confiere carácter oficial mediante decreto de 25 de mayo de 1881.
Después del decreto de 1881, y de las publicaciones del Himno Nacional que se hicieron en 1883 con motivo del centenario del nacimiento del Libertador, se hizo en 1911 una nueva edición oficial en conmemoración del centenario de la Independencia.

El artículo 13 de la Ley de Bandera, Escudo e Himno Nacionales del 17 de febrero de 1954, determina del modo siguiente los casos en que debe ser tocado el Himno Nacional:

  • Para tributar honores a la Bandera Nacional.
  • Para rendir homenaje al Presidente de la República.
  • En los actos oficiales de solemnidad.
  • En los actos públicos que se lleven a efecto en Estados y Territorios de la República para la conmemoración de las fechas históricas de la Patria, y en aquellos que determine el Reglamento de la presente Ley.
  • En los actos que prevean otras leyes de la República".


En algunos actos de carácter cultural o cívico, el Himno Nacional, en vez de ser ejecutado por instrumentos musicales, es cantado por un conjunto coral. Las estaciones de radio y televisión suelen iniciar y concluir sus emisiones con el Himno Nacional.

CANCION PATRIOTICA
GLORIA AL BRAVO PUEBLO

Letra: Andrés Bello
Música: Lino Gallardo

Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzó,
La Ley respetando la virtud y honor.

1
Pensaba en su trono que el ardid ganó,
Darnos duras leyes el usurpador.
Previó sus cautelas nuestro corazón
Y a su inicuo fraude opuso el valor.

2
Abajo cadenas, gritaba el Señor,
Y el pobre en su choza
Libertad pidió.
A este santo nombre tembló de pavor,
El vil egoísmo que otra vez triunfó.
3
¿Qué aguardáis patriotas, hijos de Colón?
¡Marchad tras nosotros y viva la unión¡
Y si el despotismo levanta la voz,
Seguid el ejemplo que Caracas dio.

4
Gritemos, con brío, muera la opresión,
Compatriotas fieles, la fuerza es la unión.
Y desde el empíreo el Supremo autor,
Un sublime aliento al pueblo infundió.

5
Unida con lazos que el cielo formó,
La América toda, existe en nación.
Temedla tiranos, que el orbe adoró,
Ya jura ser libre, ya os ve con horror.


HIMNO NACIONAL DE VENEZUELA
   "GLORIA AL BRAVO PUEBLO"

Letra: Vicente Salias
Música: Juan José Landaeta

Coro
Gloria al bravo pueblo
que el yugo lanzó,
la ley respetando,
la virtud y honor.

   I
¡Abajo cadenas!
Gritaba el señor;
y el pobre en su choza
libertad pidió.
A este santo nombre
tembló de pavor
el vil egoísmo
que otra vez triunfó.

II
Gritemos con brío:
¡Muera la opresión!
Compatriotas fieles,
la fuerza es la unión;
y desde el Empíreo
el Supremo Autor,
un sublime aliento
al pueblo infundió.

III
Unida con lazos
que el cielo formó,
la América toda,
existe en nación;
y si el despotismo
levanta la voz,
seguid el ejemplo
que Caracas dio.



Descarga el Himno Nacional de Venezuela

Imagen Bandera de Venezuela

Fuente


jueves, 27 de febrero de 2014

Masami Tsuda y su KareKano













Masami Tsuda es una mangaka japonesa nacida el 9 de julio de 1970 en la prefectura de Kanagawa, Japón Masami Tsuda empezó en el mundo del comic japonés cuando descubrió que este era un arte divertido y bonito mediante el cual podía expresar sus pensamientos sobre el amor, la vida cotidiana y también una manera de contar historias cómicas.

La autora se define a través de sus mangas como una mujer sencilla cerca de la treintena, a la que le gustan los animales, el ejercicio, el cine y las actividades con las que pueda sentirse más cerca de la naturaleza, disgustándole a su vez la tecnología, estando así un poco en contra de la cultura de su país, Japón. Además disfruta hablando de música, comidas y de libros.

Kareshi Kanojo no Jijō (Las situaciones de él y de ella) abreviado normalmente a Kare Kano, es un manga del genero Shōjo, creado por Masami Tsuda y que fue publicado en Japón por la revista LaLa, de la editorial Hakusensha desde 1995 hasta el 2005, componiéndose de 102 capítulos (llamados actos por la autora, a modo de obra de teatro) que fueron recopilados en 21 tomos tankōbon por el sello Hana to Yume, también de Hakusensha. Este manga sería dibujado por la autora junto con sus ayudantes N. Shimizu, R. Ogawa, Y. Etō y R. Takahashi, bajo la supervisión del editor S. Taheoka. De temática realista, dibujado de forma sencilla con pocas sombras y tramas y manejando niveles mínimos de sexo y violencia, además de ser una historia de amor y de superación personal, es, a la vez, una crítica a laEducación en Japón y a la discriminación social en un país que, a pesar de su civilidad, adolece de ese problema. También fue publicado enEspaña por Glénat y en Hispanoamérica por Grupo Editorial Vid, de México.

En octubre de 1998 comenzaría a ser transmitida la serie Anime de 26 episodios por el canal TV Tokyo, siendo producidos por Gainax y dirigida por Hideaki Anno durante los primeros dieciocho episodios y en el último de la serie, y por Kazuya Tsurumaki entre los episodios 19 y 25, además de contar con Shirō Sagisu (reconocido por los arreglos musicales hechos en Neon Genesis Evangelion y Bleach) como compositor musical. La transmisión finalizaría en marzo de 1999, quedando la animación de manera inconclusa al solo recopilar los 7 primeros tomos tankōbon del manga y el primer acto del octavo tankōbon, debido a desacuerdos entre la autora y la programadora de televisión. Hasta la fecha no se han producido noticias sobre el tema, más allá de su edición en formato DVD tanto en Japón como en otros países.

Personajes de Kare Kano

Yukino Miyazawa
Una chica de 15 años muy linda, inteligente y popular de la preparatoria. Es la alumna ejemplar más brillante y amable que pueda haber, sin embargo esconde un gran secreto ya que en realidad no es lo que aparenta. Más bien es una chica de clase media que engaña a todos con su máscara de niña buena pues le encanta que le admiren por su intelecto y belleza. Además es muy egocéntrica, hasta tal punto que se cree mejor que todos. Cuando conoce a Arima siente un gran desprecio hacia él porque lo ve como una amenaza, ya que atrae la atención que, según ella, le pertenece. Irónicamente, termina enamorándose de él. Su nombre significa "Nieve".

Sōichirō Arima
Chico muy apuesto y gentil que es admirado por todos gracias a su intelecto. Su caracter tranquilo y gran habilidad en los deportes lo hacen una persona admirable aunque Yukino no piensa lo mismo. Ella le odia con todas sus fuerzas al verlo como un creído que le ha robado todos sus admiradores. Él esconde algunos secretos también, entre ellos el hecho de que está enamorado de Yukino y se lo hace saber rápidamente, además de que su pasado es muy triste por lo que prefiere no contarlo a nadie.al transcurir la serie él se vuelve el novio de yukino el cual después de irse al campeonato nacional de kendo. Su vedadera personalidad es descubierta a medida en que transcurre la historia ya que él también se esconde tras una máscara.

Hideaki Asaba
También es uno de los chicos más populares de la preparatoria. Al principio solo quería usar a Arima para conocer más chicas, pero termina siendo el mejor amigo de Arima. Se le ve constantemente en su casa lo que a Yukino le parece un tanto extraño. A diferencia de Arima, él es todo un conquistador y pone a las chicas por delante de sus obligaciones. Yukino suele llamarlo Asapin.

Izawa Maho
Compañera de Yukino, a quien poco le interesa su popularidad. La prioridad incial de Maho en esta historia es derrotar a nuestra protagonista, Miyazawa Yukino. 

Tsubasa Shibahime
Es una alumna que entra a mediados de año al instituto, ya que en las vacaciones sufrió un accidente en skate y permaneció en el hospital por todo ese tiempo. Ella era muy cercana a Souchiro, y el la trataba como a una hermana menor. Pero tsubasa quería ser su novia y no su hermana, y tras fallidos intentos de decirle, no logro nada.

Hiroyuki Miyazawa
El padre de Yukino. Tiene un fuerte sentimiento hacia sus hijas como a su esposa. Es increíblemente celoso y sobreprotector hacia su familia. Aparenta un carácter inmaduro, pero es en realidad bastante inteligente, comprensivo y melodramático (hehe...).

Miyako Miyazawa
La mamá de Yukino. Una persona bastante calmada y responsable. Su rol de "madre" es poco desenvuelta en la historia. Comparte ideas similares a su esposo. Fue el primer y único amor de Hiroyuki (y vice versa..). 

Tsukino Miyazawa
La segunda hija de la familia Miyazawa. Tsukino está en 3ro de secundaria. Al igual que su madre, ella es una persona bastante tranquila. Su hobbie, al igual que su hermana menor Hanano, es dramatizar la vida de Yukino.

Hanano Miyazawa
La hija más joven de la familia Miyazawa. Hanano está en 2do de secundaria. Su apariencia y edad no se nivelan con su personalidad, ya que de las tres hermanas Miyazawa, ella parece ser la más madura, seria y atenta. Hanano ama los mangas y las novelas.












Banda Sonora
La banda sonora de la serie se compone de la música producida por Shirō Sagisu para GAINAX y que se reúne en cuatro discos compactos; además, está un trabajo relacionado con diversas canciones reproducidas por Atsuko Enomoto, Yuki Watanabe y Maria Yamamoto bajo la dirección de Tomoko Takahashi; y un disco independiente, producido por la revista LaLa y en el cual Masami Tsuda hace una selección de cuatro canciones que, a juicio de ella, deberían hacer parte de la banda sonora que produce GAINAX.

Para más información:

miércoles, 26 de febrero de 2014

26 de febrero, 1986: Akira Toriyama y su Dragon Ball.

La serie que haría pasar a la historia a Akira Toriyama dentro y fuera de Japón, al punto de haber llegado a ser el manga más conocido del mundo, fue Dragon Ball. Toriyama había escrito una historia corta llamada Dragon Boy, antes de escribir Dr. Slump, Dragon Ball es la reelaboración de Dragon Boy y su argumento consiste en las aventuras de Son Gokū y sus amigos, en medio de la búsqueda monumental de las siete esferas mágicas cuya unión puede invocar la presencia del dios dragón Shenlong, que puede conceder un deseo a su invocador. La fórmula de buscar esferas, enfrentar peligros y, finalmente, pedir el deseo se repite incansablemente a lo largo de los 42 libros de Dragon Ball que se llegaron a publicar.
Más allá de la aceptación alcanzada con la publicación del manga, el verdadero éxito vino cuando las historias de Dr. Slump, y Dragon Ball se convirtieron en animes. Estas alcanzaron un enorme nivel de audiencia. Particularmente Dragon Ball, que generó una cantidad masiva de mercancía temática (ropa, videojuegos y todo tipo de juguetes alusivos a los personajes, tanto héroes como villanos). Su gran popularidad alcanzó prácticamente a todos los países en donde se transmitió y obtuvo los mayores niveles de audiencia. Dragon Ball terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural, por ejemplo, frases como Tengo que aumentar mi ki o¡Kame Hame Ha! se volvieron populares durante los años 1990, haciendo alusión a diálogos o situaciones comunes en la serie.
La serie animada de Dragon Ball Z (el nombre que recibió la versión televisada una vez que Son Goku se hizo adulto) ha sido traducida al español (Hispanoamérica y España), catalán, valenciano, euskera, gallego, inglés, francés, italiano, alemán, portugués, árabe y a otros idiomas. La serie elaborada por la compañía Shueisha concluyó en 1996 y hasta ese año fue transmitida de 7.00 p. m. a 7.30 p. m. por la cadena Fuji Telecasting, de Japón.

En ese mismo año de 1996, la compañía que realizaba el anime, Toei Animation, intentó continuar con la historia, pero Toriyama se negó a producir más manga de Dragon Ball, así que se limitó a darle permiso a la compañía para hacer una serie como continuación de Dragon Ball Z, en la que él se limitaría a ser el asesor y a diseñar de manera básica a los personajes. Así empezó Dragon Ball GT, que no tuvo el mismo impacto de las versiones anteriores (Dragon Ball y Dragon Ball Z).
Los trabajos que ha realizado Toriyama después de Dragon Ball han sido historias cortas (de entre 100 y 200 páginas), entre las que se encuentran Cowa!, Kajika,Sand Land, Neko Majin y algunas otras.

Sus últimos trabajos han sido la supervisión de dos nuevas adaptaciones de Dragon Ball, la nueva OVA de Dragon Ball Z (Ossu! Kaette kita Son Gokū to nakamatachi!!), con motivo del 40 aniversario de la revista Weekly Shounen Jump, de Editorial Sueisha. Recientemente supervisó Dragon Ball Kai, la remasterización de Dragon Ball Z. Y finalmente realizó la película más reciente de la saga de Dragon Ball,Dragon ball Z: La batalla de los Dioses, que se estrenó en cines en marzo de 2013.

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lunes, 17 de febrero de 2014

Leyenda de San Valentín


La historia del día de San Valentín comienza en el siglo tercero con un tirano emperador romano y un humilde mártir cristiano. El emperador era Claudio III. El cristiano era Valentino. Claudio había ordenado a todos los cristianos adorar a doce dioses, y había declarado que asociarse con cristianos era un crimen castigado con la pena de muerte.
Valentino se había dedicado a los ideales de Cristo y ni siquiera las amenazas de muerte le detenían de practicar sus creencias. Valentino fue arrestado y enviado a prisión. Durante las últimas semanas de su vida, algo impresionante sucedió. El carcelero, habiendo visto que Valentino era un hombre de letras, pidió permiso para traer a su hija, Julia, a recibir lecciones de Valentino. Julia, quien había sido ciega desde su nacimiento, era una joven preciosa y de mente ágil. Valentino le leyó cuentos de la historia romana, le enseñó aritmética y le habló de Dios. Ella vio el mundo a través de los ojos de Valentino, confió en su sabiduría y encontró apoyo en su tranquila fortaleza.
"¿Valentino, es verdad que Dios escucha nuestras oraciones?" Julia le preguntó un día. "Si, mi niña. El escucha todas y cada una de nuestra oraciones," le respondió Valentino. "¿Sabes lo que le pido a Dios cada noche y cada mañana? Yo rezo porque pueda ver. Tengo grandes deseos de ver todo lo que me has contado!" Valentino le contestó, "Dios siempre hace lo mejor para nosotros, si creemos en El." "Oh, Valentino, yo si creo en Dios", dijo Julia con mucha intensidad. "Yo creo." Ella se arrodilló y apretó la mano de Valentino. Se sentaron juntos, cada uno en oración. De pronto, una luz brillante iluminó la celda de la prisión. Radiante, Julia exclamó, "Valentino, puedo ver, puedo ver!" "Gloria a Dios!" exclamó Valentino.
En la víspera de su muerte, Valentino le escribió una última carta a Julia pidiéndole que se mantuviera cerca de Dios y la firmó "De Tu Valentino". Valentino fue ejecutado el día siguiente, el 14 de febrero del año 270, cerca de una puerta que más tarde fuera nombrada Puerta de Valentino para honrar su memoria. En el 496, el Papa Gelasio I nombró a ese día como el de San Valentín. Fue enterrado en la que es hoy la Iglesia de Praxedes en Roma. Cuenta la leyenda que Julia plantó un Almendro de flores rosadas junto a su tumba. Hoy, el árbol de almendras es un símbolo de amor y amistad duraderos.
Otra historia relata que San Valentín fue sacrificado porque se dedicó a casar parejas aun cuando el emperador lo había prohibido. Al parecer, el dirigente romano tenía la creencia de que los soldados casados no eran tan buenos y eficientes como los solteros.

El día de san Valentín 

Es una celebración tradicional de países anglosajones que se ha ido implantando en otros países a lo largo del siglo XX principalmente en la que las parejas de enamorados expresan su amor y cariño mutuamente.
Se celebra el 14 de febrero, en conmemoración de san Valentín. En algunos países se conoce como día de los enamorados y en otros como día del amor y la amistad.


En Angloamérica hacia 1840, Esther A. Howland comenzó a vender las primeras tarjetas postales masivas de san Valentín, conocidas como «valentines», con símbolos como la forma del corazón o de Cupido. También en este día es común la tradición de regalar rosas a aquellas personas a las que se tiene un especial afecto.

Fuente:
http://www.expressnews.uk.com/web2011/index.php?option=com_content&view=article&id=789:pequenas-historias-la-leyenda-de-san-valentin-&catid=57:general&Itemid=152
http://www.padulcofrade.com/monograficos/leyendas_y_tradiciones/san_valentin_1.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_de_San_Valent%C3%ADn